Para esa tendinitis que llevas meses tratando y no termina de irse
Codo de tenista que vuelve cada vez que entrenas. Manguito rotador que no te deja dormir del lado. Tendón rotuliano que duele al subir escaleras. Fascitis plantar que llevas un año arrastrando. Hay un momento en el que la fisio convencional se queda corta y el tejido necesita un estímulo más directo. Eso es la EPI.
Qué es la EPI, en una frase honesta
Una aguja muy fina aplica una pequeña corriente galvánica directamente sobre el tejido enfermo. Eso provoca una micro-reacción que reactiva el proceso de reparación que tu cuerpo había dejado a medias. No es magia: estamos forzando al cuerpo a «darse cuenta» de la lesión y a curarla de verdad. La aguja se guía con ecografía, así que se aplica exactamente donde toca y nada más.
¿Tu lesión encaja con EPI?
Las lesiones donde la EPI ha demostrado los mejores resultados:
- Epicondilitis (codo de tenista o golfista) · cuando ya has probado reposo, antiinflamatorios y fisio normal
- Tendinopatía del manguito rotador · dolor de hombro al elevar el brazo o al dormir
- Tendinopatía rotuliana · dolor en el tendón de la rótula al subir escaleras, saltar, correr
- Tendinopatía aquílea · dolor en el aquiles al correr o caminar mucho
- Fascitis plantar y espolón calcáneo · ese pinchazo en el talón al levantarse
- Roturas musculares que no cicatrizan bien · cicatrices fibróticas que dejan molestia residual
- Tendinopatía de pata de ganso en corredores
Qué pasa contigo en cada sesión
Localizamos el punto exacto con ecografía
No tratamos a ciegas. Vemos en pantalla el tendón, identificamos la zona dañada y planificamos por dónde entrar.
Limpiamos y entramos con la aguja guiada
La aguja se introduce siguiendo la imagen ecográfica en tiempo real. Esto significa que llegamos exactamente al tejido dañado sin afectar al sano.
Aplicamos la corriente · 3–6 impactos cortos
Notarás una sensación de quemazón breve durante cada impacto, unos segundos. Esto dura entre 1 y 3 minutos en total.
Cerramos con terapia manual y ejercicio
La EPI sola no es suficiente. La acompañamos siempre de trabajo manual y ejercicios que potencian la reparación. Te explicamos qué hacer en casa.
Te decimos qué esperar las próximas 72 horas
Es normal una molestia tipo «agujetas locales» durante 24–72 horas. Te indicamos qué hacer y qué evitar mientras tanto.
Lo que casi todo el mundo pregunta de la EPI
¿Cuánto duele?
¿Cuántas sesiones voy a necesitar?
¿En cuánto tiempo voy a notar mejoría?
¿Puedo seguir entrenando / haciendo deporte?
¿Cuál es la diferencia entre EPI y punción seca?
¿La EPI funciona siempre?
¿Trabajáis con seguros o mutuas?
«Fui a Carlos por un dolor grave de hombro, y la verdad que en 3 sesiones mejoré muchísimo. Sorprendida a bien de lo rápido que mejoré y eficaz desde la primera sesión.»
Cuándo la EPI NO es tu mejor opción
Lo decimos claro porque también es nuestra responsabilidad:
- Si la lesión es aguda (menos de 4–6 semanas). Lo razonable es empezar por fisio convencional y reservar la EPI para cuando se cronifica.
- Si tienes una rotura de tendón completa. Eso suele ser quirúrgico, te orientaremos al traumatólogo.
- Si estás embarazada (algunas zonas son contraindicación absoluta).
- Si tienes marcapasos u otros implantes eléctricos cercanos a la zona de tratamiento.
- Si tienes miedo intenso a las agujas que no podamos manejar con preparación previa.
- Si lo que tienes no es una tendinopatía sino otra cosa (dolor referido, problema articular, etc.). De ahí la importancia de la información clínica ecográfico previo.
Una valoración honesta antes de decidir
Si llevas meses con una tendinitis que no se cura, lo más rentable es venir a una valoración. En 1 hora sabrás qué tienes exactamente y si la EPI es lo que necesitas o no. Sin compromiso de seguir.
